Política inclusiva

La educación inclusiva “Es un proceso permanente que reconoce, valora y responde de manera pertinente a la diversidad de características, intereses, posibilidades y expectativas de los niñas, niños y jóvenes, cuyo objetivo es promover su desarrollo, aprendizaje y participación, con pares de su misma edad, en un ambiente de aprendizaje común, sin discriminación o exclusión alguna, y que garantiza, en el marco de los derechos humanos, los apoyos y los ajustes razonables requeridos en su proceso educativo, a través de prácticas, políticas y culturas que eliminan las barreras existentes en el entorno educativo.”
Este enfoque implica transformar la mirada institucional hacia una pedagogía centrada en la equidad, el respeto y la corresponsabilidad, donde cada estudiante es valorado como protagonista de su proceso formativo. La inclusión no se limita a la presencia física en el aula, sino que exige una participación activa, significativa y digna, que fortalezca el sentido de pertenencia y fomente el desarrollo integral. Para ello, es fundamental el compromiso de toda la comunidad educativa —docentes, directivos, familias y estudiantes— en la construcción de entornos flexibles, empáticos y colaborativos, que reconozcan la diferencia como fuente de enriquecimiento colectivo y como base para una sociedad más justa y cohesionada.